Educación ambiental para niñas y niños: reforestación

Los árboles jóvenes se convierten en consumidores de carbono y a lo largo de sus 50 a 100 años de crecimiento, purifican el aire y recrean la vida silvestre. Imagen: Canva

Los árboles jóvenes se convierten en consumidores de carbono y a lo largo de sus 50 a 100 años de crecimiento, purifican el aire y recrean la vida silvestre.
Imagen: Canva

 

Los árboles son esenciales para la vida y para nuestra supervivencia, ya que al ser los principales productores de oxígeno en el mundo, representan la vida y fertilidad de nuestra tierra.  Además, dentro de los muchos beneficios que nos aportan, nos ayudan a regular la temperatura de un ecosistema, a evitar los escurrimientos excesivos a la tierra fértil, a inhalar el dióxido de carbono (CO2), a mantener los ríos limpios, propician el establecimiento de otras especies, y regeneran los nutrientes del suelo, entre otras cosas.

 

Los árboles son tan importantes para la vida en nuestro planeta, que se estima que la conservación forestal podría proporcionar casi el 30% de la solución para limitar el aumento de la temperatura global. Sin embargo, la deforestación representa una gran amenaza, pues produce el 15% de las emisiones anuales de CO2 en todo el mundo. Tan solo en 2017 el mundo perdió 15,8 millones de hectáreas de bosque tropical, y  cada año se queman o talan alrededor de 13 millones de hectáreas de bosques en todo el mundo. Esto implica la extinción local o regional de las especies, pérdida de la diversidad ecológica, e incluso la capacidad de contener inundaciones.

 

 

 

Reforestación: una solución para poder salvar el planeta 

 

La reforestación se refiere a la acción de repoblar con árboles un territorio que sufrió una pérdida de población de flora significativa. Esto puede ser debido a factores humanos  como construcciones, crecimiento de zonas urbanas, aumento de espacio para ganado y plantíos agrícolas, y el aprovechamiento de la madera como un recurso de consumo; pero también por incendios causados por el l cambio climático; o factores externos como desastres naturales. 

 

Con la reforestación se busca que las especies de flora implantadas se vuelvan autóctonas con el tiempo, es decir, que sean árboles o plantas originarias de la zona; que su desarrollo sea sostenible por sí mismos; y que además se integren al resto del ecosistema para restaurar el balance que se tenía en el entorno antes de ocurrir la deforestación. 

 

En general, sembrar y reforestar impacta enormemente a la mejora ambiental y trae muchos beneficios para el planeta, pues protege y preserva los hábitats de vida silvestre o a especies en peligro de extinción; revierte el daño por la erosión y revive a las cuencas hidrográficas; mejora la calidad de aire y mitiga los efectos del cambio climático.

 

Hay dos tipos de reforestación dependiendo del espacio en donde se practique: 

  • Urbana: Se refiere a  la plantación de árboles y plantas dentro de espacios urbanos. El objetivo es utilizar los espacios verdes para ayudar a combatir el calor y mejorar el clima, mejorar la calidad de aire contaminado por la alta afluencia de coches emisores de gases CO2, embellecer el paisaje, y aumentar los espacios de sombra.

 

  • Rural: Esta se refiere a  la plantación masiva de árboles y plantas dentro de espacios o superficies forestales que han recibido una pérdida importante de población de árboles por los factores anteriormente mencionados. Esta reforestación puede catalogarse de distintas formas, dependiendo de los objetivos deseados:  conservación de las especies de árboles; protección del ecosistema;  restauración del entorno afectado por desastres ambientales; y agroforestal para mejorar la fertilidad de la tierra. 

 

Con la reforestación rural también se busca implantar especies en áreas donde antes no existían.

 

 

¿Por qué es importante enseñar sobre reforestación a niñas y niños?

 

La educación ambiental transmite valores esenciales como la empatía, el respeto y el sentido de comunidad o unión hacia uno mismo y hacia el entorno. Enseñar a las niñas y  niños la importancia de la reforestación es una forma de ejemplificar que, al unirse en un proyecto o causa común, se pueden reforzar los vínculos que se tiene entre la comunidad, así como el valor del trabajo en equipo para cumplir un mismo objetivo: mejorar nuestro mundo. 

El cuidado al medio ambiente también ayuda  a transmitir el respeto y la bondad hacia todos los seres vivos, a ser más conscientes sobre el impacto que el ser humano ha tenido sobre él, a identificar y mejorar en nuestras áreas de oportunidad, y a asumir retos relacionados con el cuidado de nuestro entorno.

 

 

¿Qué debemos de tomar en cuenta para una reforestación?

 

Para reforestar un espacio es necesario seguir ciertos pasos para cumplir  con los objetivos de lograr la sostenibilidad de la especie y no solo plantar de forma aleatoria. 

1. Primero que nada debes estudiar el entorno, es decir, analizar el terreno y verificar las condiciones del lugar, tales como:

  • La profundidad, textura, fertilidad del suelo. 
  • Si el clima de la temporada es seco o húmedo. 
  • Conocer la flora y fauna autóctona que habita en el ecosistema.

Escoge adecuadamente las especies de árboles que vas a plantar; ´para ello,  busca especies autóctonas de preferencia. Si incluyes especies importadas, es preferible que sean de crecimiento rápido y compatibles con el suelo y clima. Recuerda que la dinámica de transporte debe evitar la exposición prolongada del árbol al sol o a corrientes fuertes viento.

 

2. Para preparar el terreno, debes elegir las herramientas adecuadas y buscar la alternativa menos invasiva para el entorno, eso quiere decir que no por plantar una especie tienes que desplantar o desplazar forzosamente a otra. Es importante tomar en cuenta factores como la altura y cobertura de cada nueva planta para no estorbarse entre ellas.

 

3. Establece un plan de protección y contingencia. Es decir, idea un plan para que el espacio reforestado evite posibles enfermedades, plagas, incendios o talas ilegales.

 

Reforestar y cuidar de los árboles, no solamente es un ejercicio para combatir el cambio climático, sino que es un ejercicio de conservación de la vida. Los árboles jóvenes se convierten en consumidores de carbono y a lo largo de sus 50 a 100 años de crecimiento, purifican el aire y recrean la vida silvestre.   Es importante que desde pequeños enseñemos a las niñas y los niños el gran papel que juegan los árboles en nuestro planeta. Que aprendan a involucrarse en el cuidado del medio ambiente desde temprana edad tomando pequeñas acciones, como germinar una pequeña planta en casa, hasta una reforestación a mayor escala en  conjunto con compañeros, amigos, maestros y familiares.

 

Los árboles son los pulmones de nuestro planeta, y está en nosotros ayudar a generar conciencia sobre su cuidado y conservación.

 

 

Bibliografía

 

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